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22:10h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

Nace una Estrella: una historia que se viene contando desde 1937

La cuarta versión de “A star is born” tiene cambios sustanciales con respecto a las otras y lo posiciona a Bradley Cooper como una gran promesa artística en su debut como director.

Bradley Cooper y Lady Gaga en escena
Bradley Cooper y Lady Gaga en escena

La primera “A star is born” fue estrenada en 1937, dirigida por William A. Wellman y protagonizada por Janet Gaynor y Frederic March. Su trama fue el soporte para las entregas venideras y a grandes rasgos siempre siguió siendo la misma, un hombre famoso y alcohólico, Norman Maine, descubre un nuevo talento en una mujer que conoce por casualidad, Esther Blodgett (quien más tarde será reconocida como Vicki Laster), decide hacerla triunfar y en el camino se enamoran. Este esqueleto narrativo permitió que cada película pudiera ser una reflexión sobre la fama y el estrellato según la época.

 La primera vez que se hizo una reversión fue en 1954, de la mano de George Cukor como director y Judy Garland y James Mason como la pareja protagonista. En la película de 1937, Norman Maine es un actor de primera línea hollywoodense y Esther es una joven que viaja desde su pequeño pueblo a Los Ángeles, California con el anhelo de triunfar como actriz. En la de 1954 Esther es una cantante, por lo cual el drama pasa a ser también un musical. En los años 50 el cine había perdido millones de espectadores debido a la invención del televisor, las películas tenían que ser grandes espectáculos visuales para que el público los eligiera por sobre los programas de televisión y nada podía ser más llamativo que el regreso de Judy Garland en un musical. No solo este cambio fue una movida inteligente, también decidieron que la historia sería mucho más comprometida a nivel dramático.

 La tercera adaptación vio la luz del día en 1976, dirigida por Jack Pierson y esta vez actuada por Barbra Streisand y Kris Kristofferson. Se siente natural comparar ésta “A star is born” con la nueva porque Esther y Norman Maine ahora son estrellas de rock y su mundo es el de la música y no la actuación, el sistema que generaba grandes estrellas para cine quedaba anticuado para finales de los años 70.

 La primera gran diferencia de esta nueva adaptación con respecto a la última es la dirección de Cooper, su manera de ver, tratar y resignificar cada escena es notable. Un ejemplo concreto que les puedo dar es la escena en la que la pareja se conoce. En ambos filmes esto ocurre en un bar donde Esther, ahora llamada Ally, canta. En la película de 1976 todo ocurre de manera desordenada e insulsa. La canción que interpreta Esther ni siquiera es la mejor para demostrar el talento que tiene y nunca vemos una conexión entre los dos, pero en la de 2018 el espectador puede dar cuenta que está presenciando el inicio de una gran historia de amor gracias a las tomas utilizadas que esbozan los sentimientos de los personajes sin decir una palabra y eso, querido lector, es la magia del lenguaje cinematográfico. En adición, el bar ahora es de drag queens, este es uno de los tantos cambios que ayuda a denotar el tiempo en el que esta historia transcurre y, además, acompaña al perfil de Ally/ Lady Gaga.

Bradley Cooper, Eric Roth y Will Fetters crearon esta nueva Esther de manera tal que tenga su propia identidad pero que también posea muchas similitudes con Lady Gaga, al igual que ocurrió con el personaje de Barbra Streisand. Al mismo tiempo, expandieron más que nunca a Maine. “A star is born” siempre fue sobre el nacimiento de una estrella y la caída de otra y aquí esto se demuestra más que nunca. Lograron la versión del personaje más empática de todas, llevando su autodestrucción no solo hacia el ambiente de las adicciones, sino también a su descuido por una parte del cuerpo vital para su trabajo. En 1976 la pareja parecía no tener amigos ni familia y vistos desde afuera se sentían vacíos, pero ahora, debido a la incorporación de un ambiente familiar y de amistades que los rodea, se sienten más ricos y reales, podemos entender sus conflictos con mayor facilidad, sabemos de dónde vienen.

Podría seguir ahondando en los motivos por los cuales esta adaptación es tan buena, como las grandiosas y comprometidas actuaciones de todo el elenco, pero voy a limitarme a concluir que me alegra que esta sea la “A star is born” que le tocó a mi generación.

Firma: Malena Tonelli