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17:23h. Lunes, 18 de Diciembre de 2017

@MIMAMULTIMEDIOS

La historia de un mensajero de la verdad

En el Espacio de Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), se exhibió en forma gratuita el documental “Messenger on a White Horse”, traducido como “El Mensajero”.


El pasado sábado 11 de noviembre, en el Espacio de Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), se exhibió en forma gratuita el documental “Messenger on a White Horse”, traducido como “El Mensajero”. El largometraje dirigido por el australiano Jayson McNamara, que se estrenó en 12 de octubre el cine Gaumont tras participar en el festival BAFICI, retrata la valerosa lucha del periodista británico Robert Cox, editor en jefe del Buenos Aires Herald en la década del 70, por revelar las violaciones a Derechos Humanos cometidas por el gobierno de la Junta Militar durante la última dictadura. Participaron del evento la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto, el director Jayson McNamara y el propio homenajeado, Robert “Bob” Cox. Con una impecable narración fiel a los hechos, construida a partir de múltiples testimonios de testigos, sobrevivientes y familiares de víctimas, y una gran cantidad de material fílmico de la época (incluyendo imágenes inéditas con escenas nunca antes vistas en Argentina), “El Mensajero” presenta la historia del Herald, un pequeño y centenario diario porteño de habla inglesa que, bajo la dirección de Cox, se destacó por ser uno de los únicos medios de comunicación que se enfrentó al terrorismo de Estado denunciando la desaparición forzada de miles de personas en medio de un clima de persecución y censura. Por encima de todo, la película resalta el coraje y compromiso de Cox y sus colegas de informar a la sociedad y, frente al silencio de los grandes medios de comunicación de la época, exponer la realidad que pretendía mantenerse oculta, cumpliendo en todo momento su función de periodistas aun a costa de poner en riesgo sus propias vidas.
“Este documental deja para la historia el merecido reconocimiento a este periodista maravilloso, al que le rendimos nuestro homenaje y agradecimiento porque dejó un enorme ejemplo para el mundo de lo que debe ser el verdadero mensajero de la verdad. Gracias Bob”, expresó de Carlotto.
Nacido en 1933 en un suburbio de Londres, Inglaterra, Robert Cox comenzó su carrera periodística a los 17 años trabajando para un pequeño semanario local, donde cumplía diversas funciones como redactar obituarios, llevar mensajes y trasladar placas para fotografías. “Decidí dedicarme al periodismo para escribir y vivir de la escritura”, expresó Cox con su fluido castellano, teñido por un inconfundible acento anglosajón. “Me gustó muchísimo, “i was a natural” (era un periodista nato) y me quedé en el periodismo, que fue mi educación porque no fui a la universidad hasta muchos años después, cuando me dieron una beca para Harvard”. Más tarde realizó dos años de conscripción en la armada británica y participó en la Guerra de Corea.
En abril de 1959 se trasladó a Argentina, donde consiguió un puesto como redactor en el Buenos Aires Herald, un periódico editado en inglés, de escasa tirada pero con una larga trayectoria, establecido en la Capital Federal desde 1876. “Mi idea original era trabajar un tiempo en Argentina y después viajar por el mundo. En ese entonces era posible encontrar trabajo en diarios de habla inglesa que habían quedado en antiguas colonias del Imperio Británico diseminados por el mundo”, explicó Cox. Pero sus planes cambiaron cuando conoció a Maud Daverio, que se convertiría su compañera de toda la vida. Se casaron y tuvieron 5 hijos: Victoria, Robert, David, Peter y Ruth.
En 1968 fue nombrado editor en jefe del Buenos Aires Herald. Una vez a cargo de la dirección, Cox introdujo una serie de cambios para modificar la dinámica y el enfoque del diario, originalmente orientado a coberturas internacionales y destinado a lectores extranjeros (principalmente diplomáticos de embajadas y viajeros), para incluir noticias locales.
Tras el golpe de Estado de 1976 mediante el cual la Junta Militar –encabezada por el Teniente General Jorge Rafael Videla- asumió el poder y estableció un gobierno de facto auto-denominado “Proceso de Reorganización Nacional”, el Herald adquirió notoriedad entre los familiares de víctimas del terrorismo de Estado por ser uno de los únicos medios de comunicación que reportaba sobre los centenares de secuestros, torturas y desapariciones forzadas. Cox, que en un principio había apoyado el golpe con la expectativa de que iba a reestablecer el orden y erradicar la ola de violencia -generada por los movimientos guerrilleros de izquierda y por la Triple A- que había asolado al país a lo largo de toda la década del 70, ahora desafiaba a la dictadura al recibir los testimonios de las Madres de Plaza de Mayo y publicar en su periódico los nombres de personas desaparecidas, logrando sortear la censura impuesta por el gobierno militar y al mismo tiempo salvar muchas vidas. “A lo largo de esos años hubo un gran silencio en Argentina, y nos encontramos con que nosotros éramos unos de los pocos que informaba sobre lo que pasaba en la dictadura, mientras que los grandes medios decidieron guardar silencio. Como en el Herald estábamos haciendo editoriales traducidos al castellano, la gente se dio cuenta de que estábamos informando. Al principio yo salía a buscar a la gente para conocer sus historias y escribir notas, pero después ellos comenzaron a acercarse al diario para explicarnos lo que pasaba. Las madres de desaparecidos venían a buscarnos. Me di cuenta de que era posible salvar vidas publicando los nombres de los desaparecidos. Eso era lo más importante. Obviamente, a los militares no les gustó eso”, manifestó Cox. 
La insurgente línea editorial del Herald rápidamente puso a Cox bajo la mira de los militares. Fue secuestrado en 1977, pero lo liberaron rápidamente ante la fuerte presión internacional generada por su detención. “Estuve cuatro días detenido, pero quería quedarme más tiempo para averiguar más. Me encerraron una especie de tubo y desde ahí escuché los gritos de personas bajo tortura. Afuera hubo una reacción inmediata porque el diario era reconocido en el exterior”, afirmó.
Finalmente, luego de reiteradas intimidaciones que incluyeron un intento de secuestro a su esposa y el envío de una carta con una amenaza de muerte dirigida a su hijo de 11 años, Cox y su familia se vieron obligados a exiliarse del país.
Actualmente jubilado y radicado en Carolina del Norte (EE. UU.), Cox regresó una vez más a Argentina acompañado por su inseparable esposa Maud, con quien lleva más de cinco décadas de matrimonio, para asistir al estreno del documental que homenajea su incansable labor periodística y la de sus colegas del Buenos Aires Herald durante una de las etapas más sangrientas de la historia argentina. “Para mí, ver el documental es como volver a vivirlo exactamente como era; no es volver al pasado sino traerlo al presente. Creo que es una obra de arte porque es totalmente honesto, que es lo más importante”, aseguró Cox y concluyó: “Los periodistas tienen que ser los guardianes del pueblo, ese es nuestro rol. Yo creo que el periodismo no es una profesión, sino una vocación. Tenemos que defender a la gente, porque ahora sabemos que en Argentina, cuando no hay periodismo, la gente está indefensa. Es parte del deber del periodista defender los Derechos Humanos.”