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22:09h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

El asesino enmascarado retorna una vez más a Haddonfield.

Halloween, la noche que EL volvió a casa

David Gordon Green, Danny McBride y Jeff Fradley quisieron que esta película de Halloween sea una secuela directa del clásico de John Carpenter de 1978, ignorando así (gracias a Dios) todas las películas que le precedieron a la original. Borrón y cuenta nueva. Pasaron 40 años ¿qué puede traer este trío acostumbrado a la comedia, al universo del subgénero de terror que es el slasher?

Para empezar, que se llame Halloween ya nos da el indicio de que la identidad de esta segunda parte no se despega demasiado de la primera. De hecho, la estructura es la misma, Michael Myers se escapa el 31 de octubre de un hospital psiquiátrico, visita el lugar donde mató a su hermana, asesina a quien se cruce en su camino mientras la policía intenta capturarlo y hacia el final se enfrenta a la protagonista, Lorie Strode, interpretada nuevamente por Jamie Lee Curtis. En gran parte se siente como una adaptación, como lo hizo en su momento Rob Zombie. Hay detalles que homenajean no solo a la original, sino también un plano secuencia muy bien logrado reminiscente a “Halloween 2” y unos niños usando las máscaras de “Halloween 3: Season of the Witch”, por ejemplo.

Vayamos a lo nuevo. En lo personal, creo que el guion quiere ser muchas cosas a la vez y no termina siendo exitosamente ninguna. Salta de ser un slasher clásico a un drama sobre la superación de un trauma, y de ahí a pequeños momentos de comedia incómoda que terminan siendo contraproducentes y anticlimáticos (exceptuando al nene que está siendo cuidado por una niñera, gracias a él se genera una de las escenas más sólidas de todo el largometraje). A mi parecer, se desperdicia demasiado tiempo en personajes nuevos que llevan a callejones sin salida, cuando pudieron aprovecharse de una manera mejor sin ser meros dispositivos para que la trama avance hacia la dirección que a los guionistas les convenía. Hay un conflicto interesante que atraviesa a varios personajes: creen que hay algo más detrás de la figura de Michael. Hay unos periodistas que buscan conocer el pasado que lo hizo ser quien es, su nuevo médico desea comprenderlo y Lorie, está convencida de que escapó del hospital 40 años después con el único propósito de matarla la noche de brujas, cuando en realidad, termina encontrándosela por casualidad. La batalla final para la que se preparó durante décadas y por la cual la infancia de su hija fue arruinada, fue forzada por un tercero. Michael Myers no busca terminar un asunto pendiente, Michael Myers es la maldad encarnada y punto.

 Pero no se hace nada con esto. Los reporteros mueren enseguida a manos de nuestro enmascarado, y el doctor es masacrado segundos después de que su verdadera intención sea revelada. Si bien se perdió la oportunidad de mostrar la frustración de estos individuos o que la historia se tornara más interesante, o profundizar en la vida que tuvo Lorie y su familia, le reconozco a esta película que volvió a lograr algo que no se lograba desde 1978: mostrar al “boogeyman” aterrador, hacer que la audiencia no se olvide de la figura importante que es dentro del género de terror.

 El último acto genera una tensión y suspenso que no se vio en ninguna de las continuaciones de “Halloween” y eso, para mí, hace a esta secuela la mejor, o por lo menos, con una dirección superior. Lo que ocurre me resultó tan satisfactorio que sentí que todas las frustraciones por las que atravesé valieron la pena. La decisión de David Gordon Green y compañía de convertir a Laurie Strode en la acechante y no la acechada es uno de los motivos por los que este filme merece ser visto. Observar cómo va acorralando y confundiendo al monstruo que le arruinó su existencia en compañía de su hija y su nieta, fue unos de los momentos que más disfruté en el cine este año. Las mujeres decimos basta.

Apropósito de la nieta de nuestra heroína, Allyson, no me tomé mayor tiempo para hablar sobre ella porque no considero que sea un aporte significativo, más allá de la escena final. Es una versión más joven de su abuela que se introduce para las nuevas generaciones y forma parte del aspecto de remake que tiene esta película.

Podríamos decir que “Halloween” cierra con broche de oro a pesar de los problemas que el desarrollo de la historia sufre y que, además, es la mejor secuela que se ha hecho, pero esto no es mucho decir sabiendo lo simple y llanamente malas que han sido las otras (aunque las versiones de Rob Zombie son debatibles). Teniendo la libertad de poder borrar casi toda la saga de Michael Myers, esperaba que se jugaran por más.

Firma: Malena Tonelli