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11:57h. Jueves, 20 de Septiembre de 2018

Una comedia romántica con ideas interesantes

El amor menos pensado” es una historia protagonizada por una pareja, Ana (Mercedes Morán) y Marcos (Ricardo Darín), que decide separarse después de 25 años, luego que su hijo se va a estudiar a España.

Es la ópera prima como director de Juan Vera, quien hasta ahora siempre fue conocido por desenvolverse en el área de producción en películas como “El hijo de la novia” (2001); “Leonera” (2008); “El gato desaparece” (2011); “Voley” (2014); “Zama” (2017); “La reina del miedo” (2018), etc. y por haber sido guionista de “Igualita a mí” (2010); “2 + 2” (2012); “Mamá se fue de viaje” (2017) y, ahora, “El amor menos pensado”.

En un principio pensé que la trama, o más bien la separación que termina en reconciliación, se iba a desarrollar en un lapso corto y no en 3 años. He aquí un aspecto esencial de este largometraje: se toma su tiempo. Las escenas, en su mayoría, son largas. Para muchos la duración de la película (2 horas y 16 minutos) podría resultar excesiva pero no lo es, ya que todo se sucede en forma orgánica y pausada.

Vera no quiere sacarle protagonismo a las distintas situaciones con los movimientos de cámara. Utiliza planos largos y reposados que revisten de importancia a las escenas.

Lo único que encuentro confuso es el uso del color, sobre todo del azul, que está presente desde el inicio. Lo vemos en la ropa de casi todos los personajes, en el hogar de Ana Y Marcos, en la casa del padre de Marcos, en los dos departamentos que más tarde compartirán con otras parejas, en el local de perfumes, etc. Pareciera ser, más que nada, una elección puramente estética ya que no puedo encontrarle un patrón claro. Hay momentos en los que, si pudiera llegar a tener significado, eso ocurre cuando aparecen otros colores. El rojo y el naranja parecieran pertenecerle a Ana como individuo, separada de su marido, están en su ropa durante el cumpleaños de sus amigos (donde quizás comenzó a sentirse distanciada de su pareja), en su departamento de soltera y en el encuentro sexual que tiene con el personaje de Juan Minujín, por ejemplo. Hacia el final aparece el beige como (tal vez) símbolo de uniones nuevas, sobre todo cobra protagonismo en el reencuentro de la pareja en donde solía ser su hogar: en la vestimenta de ambos y en la iluminación, que genera calidez y deja de lado totalmente al frío azul, a lo rutinario.

Aún así, la intención es noble, porque intenta salir del aspecto genérico que films de éste tipo suelen tener. Si bien los protagonistas tienen alrededor de 60 años, cualquier persona que haya tenido una relación larga puede identificarse.

El amor menos pensado” se deja disfrutar, pero no es para espectadores impacientes.

Nota: Malena Tonelli