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21:05h. Domingo, 21 de Octubre de 2018

@mimamultimedios

Peligro inminente: Argentina vuelve al FMI

Los mercados no respondieron como el Ejecutivo esperaba y el dólar minorista cerró en 26 pesos el viernes. El peligro no es el FMI, sino que un país con fama de incumplidor vuelva a acceder al crédito.

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La suba de la divisa refleja que los ciudadanos, ya conocedores de la irresponsabilidad de sus gobernantes, no confían ni en el blindaje más alto de la historia austral (50.000 millones de dólares) superando el del 2001. Sin embargo, funcionarios oficialistas celebran cerrar un préstamo con una tasa de interés a la mitad de la que ofrece el sector privado. ¿Por qué el Fondo Monetario internacional puede prestar a menor tasa? Porque es una institución estatal, burocrática y política que se financia con impuestos de los contribuyentes de todos los países miembros, esencialmente Estados Unidos. Sólo una fuente compulsiva de ingresos puede ofrecer intereses artificiales más bajos que los reales y prestarle a un defaulteador serial como es la Casa Rosada. 

La contracara de esa supuesta ventaja es que los organismos internacionales, a pesar de su juego político, deben exigir metas específicas que garantincen el repago del prestatario. Sus propuestas no caen simpaticas porque pretende equilibrar las cuentas fiscales. La forma más eficiente de conseguir ese ordenamiento es ajustar el gasto público del Estado, eso que Cambiemos no hizo desde que llegó al poder en diciembre de 2015. Y por no hacerlo es que terminaron en el prestamista de última instancia a la primera turbulencia exogena.

El próximo 20 de junio se producirá el primer desmbolso del Fondo equivalente a 15.000 millones de dólares. El resto del crédito solo será otorgado si el Estado cumple las metas trimestrales y la historia argentina demuestra que plata dulce en manos porosas deriva en gastos irresponsables. En 1824 Bernardino Rivadavia acordó un empréstito de la banca Baring Brothers por un millón de libras esterlinas para la construcción del puerto de Buenos Aires y así exportar con el mundo. El primer desembolso fue un 50%, pero el dinero fue utilizado para la guerra con Brasil. En 1985 el Fondo se sorprendió ante el escaso acatamiento de las pautas fijadas por parte del gobierno de Raúl Alfonsin que derivó en una hiperinflación durante casi todo su mandato. En diciembre de 2001, el Fondo se negó a aportar su siguiente cuota de dólares porque el gobierno de Fernando De La Rúa incumplió su compromiso fiscal para ese año. El resultado; la crisis más dolorosa social y política que sufrió el país.

El FMI tiene mala reputación pero es absurdo acusarlo de los desastres económicos. No solo porque es el insolvente Estado argentino el que recurre al él, sino porque, a la luz de los hechos, son los gobiernos quienes incumplen los compromisos pactados. La administración Macri debe saber que si en los próximos meses no acata las pautas ya no podrá pregonar el discurso de “aceptamos nuestros errores" y seguir. A esta altura, la alternativa a no ajustar los gastos implica un brusco final del financiamiento externo, similar a quedarse sin anestesia en medio de una operación. El peligro no es el FMI, sino la Argentina y su amor a un descontrolado gasto público lo que puede condenarlo a otro colapso económico.