Buscar
21:58h. Martes, 23 de Octubre de 2018

@mimamultimedios

¿LLEGA A 2019?

Cronología de un mandato económico que seguirá hundiendo a la Argentina en su larga decadencia.

4-de-oct-big_macri_02-620x400
4-de-oct-big_macri_02-620x400

¿Qué modelo económico ha elegido Mauricio Macri para sus cuatro años en el poder? Hasta la fecha podemos enumerar tres programas económicos, considerando que la condición ideal debería ser un sólo programa para todo el periodo presidencial y que el mismo disponga de dos requisitos claves: consistencia y credibilidad.

El primero, el fundacional, el que debería haber proporcionado las bases de un éxito, no sólo económico, sino también político, fue el sistema basado en el crédito externo para financiar la postergación de un fuerte ajuste al sector público. Dicho en otros términos, pedir dólares para financiar el déficit fiscal. El esquema corrió sin grandes distorsiones, consolidando un aumento de la deuda externa en más de 90.000 millones de dólares y siendo, Argentina, el país que más se endeudó en el mundo de 2016 a 2018.

El plan funcionó hasta abril de este año, momento en que los mercados internacionales comenzaron a cerrarse como consecuencia de distintos factores de inestabilidad geopolítica y, fundamentalmente, por la suba de tasas que apresuró el Tesoro de los EEUU, aspirando un fuerte flujo de capitales de los países emergentes. En ese sentido, era lógico que el más vulnerable sea el que más se había endeudado en esos dos últimos años.


Sumado al cierre de los mercados, el gobierno cometió varios errores; entre ellos, 1) una reforma impositiva que no sólo no bajó impuestos, sino que encima creó uno nuevo: el gravamen a la renta financiera, 2) el incumplimiento de las metas de inflación del Banco Central que presidía Federico Sturzenegger, 3) la modificación de metas ya incumplidas aquel 28 de diciembre de 2017 con el involucramiento de Marcos Peña en la mesa chica, 4) -y el más delicado de todos- la decisión de no bajar el gasto público mientras los dólares fluían sin inconvenientes.


Con el primer salto brusco del dólar que llegó a los 25 pesos a fines de abril, nació el segundo programa económico: "salvataje versión FMI". En busca de restablecer la confianza perdida por lo ya descrito, el Ejecutivo cerró un acuerdo récord de 50.000 millones de dólares queriendo demostrar que el ajuste al Estado podía seguir siendo evitable. ¿Resultado? En tres meses, el dólar pasó de 25 a 42 pesos, pérdida de 20.000 millones de reservas, inflación creciente, puertas abiertas a una seria recesión y una acelerada incertidumbre acerca de si el gobierno podrá abonar los vencimientos de deuda en 2019.


Octubre de 2018, comienzo del tercer programa económico "déficit cero, emisión cero". Este plan aglutina un nuevo acuerdo con el FMI que garantice el pago de vencimiento de deuda en 2019 para evitar el default. Recordando los requisitos mencionados para la bonanza de un programa económico, la credibilidad ya no es un instrumento que Cambiemos pueda utilizar. Pero, suponiendo que le quede todavía cierta credibilidad, ¿Es consistente el plan?. Veamos.


El 'déficit cero' se refiere sólo al presupuesto de Nación sin contabilizar los intereses de la deuda. Contandolos, el déficit será de 4 puntos del producto en el año próximo. En cuanto a la 'emisión cero', el BCRA está convalidando tasas que vuelan cerca del 75% anual (las Leliqs). ¿Cómo harán para pagar una tasa inviable? O emitiendo o subiendo más la misma, lo que termina profundizando la recesión en pleno año electoral.


Según los trabajos del economista Carlos Rodríguez, el modelo de tasas altas para controlar el apetito por la moneda extranjera y parar la inflación, fue utilizado en 1982 y 1989. Ambos casos concluyeron en una hiperinflacion y con los gobernantes de turno teniendo que dejar el poder antes de lo establecido por la Constitución: Reynaldo Bignone dando lugar a la vuelta de la democracia y Raúl Alfonsín renunciando en julio del 89. Dada la circunstancia, y comprendiendo, no solo la nula confianza en el tercer programa económico, sino también sus serias inconsistencias. ¿Cuánto tiempo de vida tiene un programa en estas condiciones y en este contexto? ¿Llega a 2019?

Firma: Eliseo Bottini