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12:11h. Jueves, 20 de Septiembre de 2018

La peste está en la raíz

Otra semana de turbulencia cambiaria vuelve a poner al gobierno contra las cuerdas en el marco de un nuevo shock externo.

Economía en Foco

Después de que los recesivos torniquetes hicieron efecto y sentenciaron la paz cambiaria de julio, donde el dólar chocó con un techo de 28 pesos, la última semana volvió a sacudirse la estantería. Estados Unidos duplicó aranceles a la importación de productos estratégicos de Turquía y comenzaron los dañinos vientos contra los emergentes. Al igual que la guerra comercial EEUU-China pegó en mayo-junio, el episodio reciente que impactó a Turquía desató el segundo shock externo contra el peso argentino.
En el medio de nuevas ráfagas, las autoridades salieron a cortar ramas con paquetes de medidas, presentándose como lo más relevante e influyente el fin del stock de Lebac en un plazo de 4 o 5 meses, una deuda equivalente a 1 billón de pesos. Dato clave para entender la triple subasta que el miércoles debió hacer el Banco Central (con aval del FMI) en donde se patinaron casi 800 millones de dólares para resistir, sin éxito, una demanda mayorista insaciable. El gobierno no se cansa de reiterar que la corrida cambiaria que comenzó en abril y que ya consolidó una devaluación de casi 50% en el año se debe a un escenario internacional demasiado inestable. Aunque como argumento de disparador los factores externos son los responsables, una mirada integral lleva a una pregunta lógica de por qué Argentina sufre los peores coletazos cuando el mundo estornuda.

Ningún emergente terminó en un rescate con el FMI y una escalada abismal del riesgo país que supera los 700 puntos. Este último indicador es el más oscuro, ya que desnuda la desconfianza de los mercados internacionales que ya dijeron basta de prestarle a la Argentina. El FMI funciona como rescate mientras se recupera el financiamiento voluntario del mundo, que ya no sólo está sensible, sino que duda, y con sustento, de la capacidad de repago de la deuda soberana.
¿Por qué somos tan vulnerables frente a lo que pasa afuera? Porque la raíz de la política económica del gobierno actual se basó en convivir con un gasto público deficitario financiado con deuda externa. Esperar que los dólares siempre estén disponibles fue una decisión de política económica, por eso no es excusa que un día esos dólares no estén, como sucede hoy. Si el objetivo es pasar las tormentas atando el árbol y llegar con vida a 2019, las acciones seguirán siendo de forma y no de fondo. Si la intención realmente es enderezar el tronco con el costo político que eso conlleva, entonces se debe desterrar la raíz, que es donde se encuentra la peste: vivir con un gasto público por encima lo que la sociedad está dispuesta a pagar.

Firma: Eliseo Bottini