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04:35h. Lunes, 20 de Agosto de 2018

Las fuerzas armadas en el laberinto del ajuste

Uno de los temas de esta semana es la polemica en torno al decreto 683 donde el presidente Macri, blanquea una situacion que se venia dando desde 2015, el apoyo logistico de las fuerzas armadas en el marco de los operativos escudo norte y fortin. Por otro lado el decreto extiende el concepto de agresion externa, no solo la amenaza a disuadir o llegado el caso a repeler debe provenir de un estado y/o ejercito convencional. Para de esta forma adecuar la normativa a los desafios actuales a la seguridad del estado.

Desde la oposicion agitan fantasmas sobre represión interna evitando el debate sobre la muy necesaria reformulación de nuestras fuerzas armadas.

En el decreto presidencial se dictamina que  “es responsabilidad política establecer los parámetros y criterios a tener en cuenta para la misión, organización y funcionamiento del Sistema de Defensa en general y, en particular, de las FUERZAS ARMADAS para que se constituyan en un instrumento de disuasión real, de acuerdo con la percepción de amenazas a los intereses de la Nación y sus correspondientes riesgos presentes y futuros”.

Lo que no queda claro es que sucedera con el Estado Mayor Conjunto, ya que en el articulo 6° del decreto se elimina el decreto 1691/06 que en su anexo determinaba las atribuciones del mismo. Hasta ahora era el órgano militar encargado de impartir criterios de politica militar, organización y adiestramiento. Buscando asegurar la correcta coordinacion entre las 3 fuerzas, una de las pocas lecciones aprendidas de la Guerra de Malvinas.

El problema no es el decreto en si mismo ni sus tecnicismos, en todo caso la comision de defensa del congreso deberia encargarse de clarificar los alcances del mismo desde un punto de vista legal.

Lo verdaderamente problemático es la situación catastrófica del instrumento militar:

hay bases, cuarteles y guarniciones siguiendo una planificacion ya obsoleta y pensadas para un ejercito de 120.000 soldados, hoy apenas se cuenta con menos de la mitad. Seria larguisimo de enumerar la cantidad de sistemas de armas perdidos u obsoletos en el ejercito.

La Fuerza Aerea Argentina que sorprendio al mundo en 1982 hoy sólo existe en el papel.

No posee cazas de combate, y con mucho esfuerzo el año pasado se logro poner en servicio 6 cazabombarderos A4-ar pero su futuro es de muy corto plazo. Las dificultades alcanzan a los ya antiguos aviones de apoyo a tierra IA58 Pucara, la falta de aviones cisterna, la lenta modernizacion de los Hercules y la escasez de transportes medianos, helicopteros y entrenadores.

Para ejemplificar la situacion imaginemos una pelicula de ficcion/suspense: por motivos desconocidos un piloto  ingles de la RAF  agrega sedante al café de sus compañeros en la base que tienen en  malvinas. Con todo el personal dormido toma uno de los cazas Eurofighter y pone rumbo a Buenos Aires.

Con que lo detendriamos? Con aviones seguro que no, quizas con mucha suerte un destructor o una corbeta podrian derribarlo, pero unas fuerzas que llevan 15 años como poco de administrar miseria estan en condiciones de responder en cuestion de minutos o tan siquiera en horas ante una amenaza? Lo mas probable sea que en nuestra imaginaria pelicula, solo el combustible sea un impedimento para que el protagonista sobrevuele el obelisco.

La marina no esta mejor, hace mucho tiempo ya, que no cuenta con barcos minadores o dragaminas, basta con que un enemigo nos bloquee el rio de la plata para crearnos un daño colosal a nuestra economia, incluso hay un feriado, el del 20 de noviembre que recuerda la lucha contra el bloqueo anglo-frances a mediados del siglo XIX.

El hundimiento del destructor Santisima Trinidad en el mismisimo muelle de la Base Naval de Puerto Belgrano por falta de mantenimiento y decision sobre un buque imposibilitado de volver al servicio, la antigüedad de toda la flota y la tragedia del submarino San Juan, con sospechas sobre fallos en su reparacion, acusaciones mutuas en los altos mandos y otros hechos lamentables muestran a una Institucion carcomida desde dentro.

En el laberinto

La situacion actual nos encuentra en una paradoja, por un lado desesperados por achicar el gasto del estado y por el otro un sector como el de defensa que para revertir años de desidia necesita miles de millones de dolares.

Como ajustar, o mejor dicho para que ajustar. Si se hace como una mera cuestion contable, las consecuencias pueden ser calamitosas. Ya tuvimos demasiadas experiencias en ese sentido. Las privatizaciones de los 90 metieron todo en la misma bolsa, empresas deficitarias como las electricas y la telefonica con empresas estrategicas (mas alla de su balance) como la industria naval, la marina mercante, ferrocarriles o los hidrocarburos.

En ese laberinto de recortar sin perder capacidad o mejor aun de enfocar los escasos recursos en mayor capacidad se encuentra el ministro de defensa Oscar Aguad, una figura que hasta hace pocos dias era motivo de sonrisas socarronas y comentarios jocosos por su extremo desconocimiento de la cartera que dirije.

Quedando demasiado cerca del ridiculo con declaraciones como “no tendriamos que invertir en defensa porque cambia la tecnologia”, “en vez de cazas ahora hay drones”,  “tenemos 3 fuerzas aereas” o la mas reciente “en la guerra moderna ya no se necesitan tanques ni artilleria”, los conflictos actuales como la guerra en Siria, en Ucrania y tantos otros contradicen tales afirmaciones.

Hoy en sectores vinculados a la defensa crece la desconfianza y la preocupacion por lo que imaginan como un nuevo recorte, quizas el definitivo sobre las Fuerzas Armadas.

Necesitamos un verdadero debate sobre como modernizar las FFAA, siempre dentro del marco democrático. Quitando lo que ya no sirva y reemplazandolo por lo mas adecuado que podamos adquirir, para proteger regiones repletas de recursos naturales como son la Patagonia, el mar Argentino, el paso del Atlantico sur y la Antartida, que en el mediano plazo pueden ser codiciadas desde el exterior.

Las decisiones que tomemos hoy repercutiran sobre el futuro, o la falta de él, para nuestra Nación.

Firma: Mauricio Vallese