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04:36h. Lunes, 20 de Agosto de 2018

@MIMAMULTIMEDIOS

EN LA TRAMPA DE LA MEDIOCRIDAD

El andar económico de Argentina camina en un círculo vicioso. O se rompe con reformas estructurales consistentes o con un colapso político y social estilo 1989-90 o 2001-02.

08-pobreza
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Hay una regla. Las conclusiones se sacan por las decisiones ejecutivas, no por los anuncios discursivos. Cuando todos los funcionarios hablaban sobre 2018 como el año en que se rompía el maleficio del año par; los datos reflejan que Argentina continúa en ese circuito, y más envalado que nunca.

Desde 2011 hasta la fecha, la profundización del déficit y su financiamiento con emisión monetaria comenzó a perturbar los mecanismos de coordinación del mercado. En 2012 la economía cayó; en 2013, se recuperó; 2014, fuerte contracción con inflación de 38%; 2015, expansión del PBI con infla de 25%; 2016, recesión e infla de 40%; 2017, recuperación con infla de 25%. El anuncio de Cambiemos era el siguiente: "En 2018 Argentina vuelve a crecer dos años consecutivos, evento que no ocurre desde 2011". Falso. Los últimos datos de mayo muestran una contracción de 5,8% respecto al mismo mes de 2017 y 1,4% contra abril. La tendencia es cristalina de que 2018 será peor que 2017.

Podría haberse quebrado el maleficio del año par si el cambio que proponía Cambiemos se llevaba a cabo, esto es: ajuste serio del gasto público para no depender del mundo, para poder alivianar la carga impositiva al sector productivo, para dejar de saquear a la población con el impusto inflacionario imprimiendo billetes y para no terminar en el FMI. Pero al negarse a realizar lo primero, el gobierno debe lidiar con todas las otras variables.

Macri subestimó la situación, le vendió a la sociedad que el crecimiento en 2017 era parte de su cambio estructural cuando era solo un rebote impulsado por obra pública y créditos subsidiados, para terminar pegando la vuelta en el círculo mediocre del estancamiento. 2018 será un año recesivo con probable secuelas al 2019, año electoral clave y con un escenario que deja en evidencia tres realidades.

Primero; el PBI vuelve a los niveles del 2011 por cuarta vez (¡estamos estancados en 2011!), la población crece, por ende el ingreso per capita cae y somos cada vez más pobres. Segundo; la rosca cíclica de este camino es un paso más hacia al abismo, donde el próximo rebote de la economía, si nada cambia, será menor que el de 2017. Tercero; Macri no es el cambio que esperaba la sociedad y la incertidumbre de si sólo fue una transición entre dos peronismos radicales, le juega en contra. La alternativa a esta trampa de la mediocridad son dos: seguir así hasta que venga el colapso -sea por crisis de deuda, sea por default o sea por una hiper- y empezar de nuevo. O encarar ya mismo reformas estructurales que lleven a la Argentina a un modelo diferente del que viene fracasando, no desde 2011, sino desde hace por lo menos 50 años.