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20:28h. Domingo, 21 de Octubre de 2018

@mimamultimedios

Demasiados impuestos para tan poca prosperidad

Este domingo fue publicada en La Nación una entrevista exclusiva al flamante titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, donde señala que reducir la evasión de impuestos es el gran desafío. ¿Es la evasión o son los impuestos el problema?

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Dependiendo del tributo, la evasión en el país austral es de un 35% mientras que en las naciones desarrolladas ronda el 15%, como es el caso de Inglaterra. Según Cuccioli, el nuevo administrador desde marzo que reemplazó a Alberto Abad en la Administración Federal de Ingresos Públicos, esa es la cifra a la que se apunta a través de un plan ambicioso de acá a 5 años. Los métodos que se propone, además de incrementar la inversión en tecnología, facilitar los tributos y gravar cada vez más los medios digitales, es tener el auténtico "poder de policía" y una "percepción de riesgo muy clara para el ciudadano". En otras palabras, infringir miedo en el contribuyente para que ante el mínimo incumplimiento no sólo se vea imposibilitado de trabajar sino que sufra una rápida condena.

A lo largo de la nota, Cuccioli no remarca en ningún momento la chance de que tal vez los impuestos son un poquitito altos en Argentina. Tampoco en su itinerario de estadísticas menciona que la actual presión impositiva en el país es la más alta de la historia desde su independencia. Por ende, ni siquiera evalúa la posibilidad de bajarlos. Se propone todo lo contrario: aumentar controles, agilizar las condenas, y encima, castigar lo digital. Llama la atención también que no rememore, siendo que tiene un máster en Standord, la famosísima Curva de Laffer, teoría económica que demostró que al bajar las tasas de impuestos que superan las posibilidades de producción, la recaudación no cae sino que sube y al mismo tiempo reduce la evasión.

Para el caso cabe recordar el trabajo del doctor en economía Antonio Margariti, quien refresca que EEUU tiene sólo 4 impuestos y es el 4º país del mundo en ingreso per cápita, que son 63.800 dólares. En tanto Argentina, que está en el 57º lugar del ranking mundial, con un ingreso anual per cápita de 17.000 dólares por habitante, tiene hoy 96 impuestos, nacionales, provinciales, municipales e impuestos al trabajo. Margariti también cuenta las normas impositivas vigentes disponibles en los 26 tomos de “La Ley Impuestos”.

De allí surge que tenemos 64.980 normas (leyes, decretos, decretos reglamentarios, decretos interpretativos, resoluciones generales, resoluciones especiales, e instructivos). En otros dos cálculos diferenciados que hace Margariti concluye que el Estado se queda con 74% del ingreso de la personas. En otros términos, el Estado se queda con las tres cuartas partes de nuestro trabajo y solamente nos deja para vivir una cuarta parte de nuestros ingresos.

La evidencia de por qué un país encuentra la prosperidad y el otro se hunde en la pobreza está demasiado clara, pero Cuccioli y compañía no parecen observarla. Vale recordar una célebre frase de un miembro de la Corte estadunidense, Oliver Wendell Holmes: “El poder del Estado para sancionar y cobrar impuestos, es un poder para arruinar a la gente y para destruir a las empresas, por eso tiene que estar limitado”. ¿No deberíamos comenzar a limitarlo en Argentina?