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04:35h. Lunes, 20 de Agosto de 2018

Un debate más emocional que urgente

El Senado rechazó el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y sacudió las emociones de la "marea verde". ¿Qué lugar ocupa el aborto en la causa de muertes femeninas evitables?

La fe no es lo único que mueve montañas. Los factores pasionales determinan el mayor componente movilizador de las masas. Para comprender la disyuntiva actual sobre el aborto es necesario observar con panorámica. Tener vista periférica. La agenda que nos atraviesa fue instalada por una enorme corriente social de mujeres que reclaman igualdad de derechos con los hombres: el feminismo. Este fenómeno no es local, sino regional y hasta mundial. Todo acompañado de un gobierno que detectó la demanda social y propuso, por conveniencias políticas, abrir el Parlamento para discutir el aborto.

Lejos de las emociones, la mirada fría de las cifras estadísticas arrojan otra realidad aparentemente olvidada y que debería ser atendida por el propio feminismo. Lo más racional de un debate nace de los datos, y los más aceptados florecen del Ministerio de Salud. El titular de esta cartera, Adolfo Rubinstein, expuso en el plenario de comisiones en el Senado una catarata de cifras demostrando las ventajas de la legalización del aborto. Fundamentalmente, clarificó una serie de ahorros que tendría el Estado al despenalizar la interrupción del embarazo.

Por ejemplo, el costo anual total por financiador en el escenario actual es de 968 millones de pesos por parte del sector público. Despenalizado, el gasto se reduciría a 240 millones. Lo mismo sucedería con los gastos en seguridad social y prepagas que pasarían de 1.054 millones actuales a 430 millones.

Sin embargo, esto no deja de ser una suposición, ya que Rubinstein no estaría tomando en cuenta una explosión en la demanda, que según sus propios datos, estimó en 354.000 los abortos clandestinos realizados por año. Un dato clave se refiere a la evolución de las muertes por aborto en otros países, donde bajaron fuerte en los últimos 25 años. Además de que las naciones más desarrolladas tienen despenalizado el aborto variando las semana dependiendo el caso.



Lo que Rubinstein no profundiza son otros datos esenciales que dirigen la urgencia a otros casos de muertes de mujeres que parecen ser olvidados por el feminismo.

En 2016, último año con cifras oficiales, murieron 245 mujeres por razones vinculadas a la maternidad. Sólo 43 por aborto inducido. Es decir, el aborto representa el 0,01% de las causas de muerte femenina sin ser la principal causa de muerte materna. Pero la tragedia se centra en los números que muestran la cantidad de mujeres muertas por deficiencias nutricionales, que según el Ministerio de Rubinstein, son 525 por año.

Si queremos hablar de deudas en democracia, por desnutrición murieron muchas más mujeres que por aborto. La pregunta debe ser cómo logramos que los pañuelos verdes del aborto también llevan inscripto qué 525 mujeres mueren de manera denigrante y nadie puede negar que esta tragedia no sea evitable. Debatir el aborto es necesario porque se lleva vidas de mujeres inocentes, pero ¿Cuándo debatiremos la pobreza que aniquila la vida de más mujeres todavía? El feminismo ha instalado el tema del aborto. ¿Por qué el tema de la desnutrición en mujeres no es instalado por ellas mismas? Allí no habrá grieta de pañuelos. Es hora de atender lo urgente antes que lo emocional.

Firma: Eliseo Bottini