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22:10h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

@mimamultimedios

EL DIENTE QUE RIE

Opiniòn

Es muy probable que en un determinado momento como un descubrimiento poco feliz, nuestra lengua perciba una irregularidad en el filo de algún diente. Desde ese preciso momento, ella (la lengua) recorrerá compulsivamente el lugar, por momentos con más fuerza intentando recomponer esa irregularidad dental como si la textura fuera lo suficiente blanda y flexible como para estirarse. Desde donde estemos, buscaremos un espejo con rapidez, mientras nuestra imaginación intenta reconstruir en imágenes mentales lo que estamos testeando, con verdadera actitud científica. Suponemos que es un pequeño agujerito o una pequeña escalla, tal cual una pared, con humedad donde el tiempo transcurrido, ha dibujado un diseño incomprensible , abstracto e irregular, donde antiguamente brillaba el color y la armonía.
Ya mas aventurados, procedemos a investigar con algo punzante e incluso intentamos extraer algo inexistente desde su interior ,logrando solo que lo que apareció sea cada vez más ambiguo, ya no sabemos si es un diente roto y esta hueco o que tiempo nos queda antes que toda esa estructura que se muestra lastimada se derrumbe ,y la lengua, recoja con lo que le queda de fuerza luego de esa maratón de inspección constante ,los pedazos del desastre e informe el peor de los finales ; Debemos ir al dentista!!
La sala de espera nos invita a leer revistas viejas de espectáculos, algunos folletos de publicidad, mientras en el consultorio propiamente dicho un paciente agoniza en silencio, ante un sonido tenebroso  y temerario,” el torno”. Este gira mil revoluciones, cada tanto descansa para dar lugar a las indicaciones del dentista a su víctima, entregada a un sufrimiento silencioso y posiblemente indoloro, pero que no deja de pensar: Quiero tragar, quiero tragar, Ya no soporto, que termine, que está haciendo si era solo un agujerito!!!
ES finalmente nuestro turno, y luego de una inspección breve, nos anuncian;”te voy a poner anestesia para poder trabajar”. La mirada que da fija en la aguja, la vemos que con sádico placer, se acomoda en la mano del profesional y luego comienza su tarea. Los primeros segundos son llevaderos, pero ya casi al final, cuando el líquido hace su recorrido, nos concentramos fuertemente para no gritar o reprimir las incontenibles ganas de tirar todo a la miércoles y gritar AYYYYYY!
La profesional hará todo tipo de maniobras, nos pondrá un gancho para desviar la saliva, esta se atorará en nuestra glotis y viviremos la incertidumbre sobre como no toserle todo eso, de un saque y en la cara.
Un poco más del trabajo del torno ,luego una serie de agujas punzantes, que nos hacen sentir que es verdaderamente una operación quirúrgica ,sentimos que aquel agujerito o escalla, es ahora  una línea directa a nuestra masa encefálica ,al neocortex (en el caso que el problema sea en la parte superior de la boca) y sabemos intuitivamente que estamos ante un verdadero desastre  del que solo saldremos sin dientes, ahogados por el agua de esa aparato, tensos por el codo del doctor que nos pega en el ojo, pero acatamos casi de forma obediente ,la seguidilla de ordenes :” Abrí más ,Mantené abierto, hacete un buche ,escupí ,gira para mi lado la cara ,poné la lengua del otro lado etc  etc.
Confundidos asistimos al final, la dentista recoge todas la herramientas que pasaron por nuestra boca, dura aun, por la anestesia pero que así y todo no deja de mostrar en imágenes mentales,  un verdadero pozo, del que se ha extraído un tumor maligno, donde la radioterapia será todavía peor que todo lo vivido, que la pasta con que lo selló, es inestable e imposible de durar cuando intentemos deglutir un choripan para intentar volver a la vida.
El dentista, con orgullo y una displicencia de quien sabe lo que hace y con esa naturalidad que le conocemos, nos muestra un espejito y nos dice Ya esta, mira!!.Allí en el interior de nuestra boca, muy a un costado, sobre la puntita de una muela, hay un pequeño arreglo que solo es perceptible porque su color es más intenso que el resto de los dientes que lo circundan. Todo aquello que imaginamos se limita a un pequeño arreglo, que pareciera, nos mira y se ríe, el muy desgraciado se ríe 
La lengua hace una inspección final y todo a vuelto al anormalidad, ella suspira, sabe que podrá reposar un tiempo de la escalada frenética a la que la sometimos.Tragamos saliva, bebemos del vaso de papel, y nos mostramos cancheros y distendidos, mientras comenzamos a tocarnos con la mano la nariz que no sentimos, el labio que todavía está como muerto y de dentro de nuestra boca suena todavia el dejo de una pequeña carcajada.
Pasamos la lengua y salimos a la vida, con la seguridad de que nunca más volveremos  ser los mismos, tragamos una y otra vez, como mediocres héroes que se toman venganza, mientras la anestesia nos provoca un hilito de baba, en un costado de la boca ,todavía dormida.