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17:25h. Lunes, 18 de Diciembre de 2017

@MIMAMULTIMEDIOS

SURUBA ROCK

Nicolás Borello, cantante y guitarrista (entre otras cosas), íntimo, transformó una entrevista en una charla cotidiana. Mucha ambición, mucho rock, y mucha perseverancia para formar lo que hoy es Suruba.

Los grupos musicales de La Plata están animándose cada vez más a demostrar su talento. Suruba es una banda que se formó en el año 2013, y hasta la actualidad viene demostrando sus dotes en la movida de la música under, con influencias del folk rock americano de los 90 y los grandes compositores del rock argentino, como por ejemplo Charly García, a quien este año le hicieron homenaje junto a Salta La Banca en el cover Yendo de la cama al living.
La banda tiene dos discos editados de forma independiente: Tiempo Locura (2015) y Ojos al Día (2017).  Los integrantes son: Nicolás Borello (voz y guitarra), Jose Centorbi (batería), Oki Birocho (bajo), "Gringo" Pardo (armónica) y Eduardo Villagra (guitarra).
Además de cantante y guitarrista, Borello es el compositor y manager de la banda. Todo músico tiene su propia historia, y él se animó a contarla desde sus comienzos.
 
¿Cuándo decidiste ser músico?
A los 17 años fue mi primer contacto con un instrumento, que fue una armónica. Me fasciné y empecé a practicar mucho, incluso los fines de semana, hinchaba las pelotas en mi casa, mi vieja me decía “si, suena bien eh”, y no, sonaba horrible. También había una guitarra muy viejita, y mi mejor amigo, Alfredo, me enseñó lo básico y descubrí mi segundo instrumento. También había un piano, y pasé los acordes que sabía de la guitarra ahí y aprendí. A partir de ahí, no largué nada. Después me decidí por estudiar música. No somos familia de músicos, pero fui incentivado por amigos. Estuve horas con la viola, culo-silla todo el tiempo. Después me interioricé por el canto.
¿Cuándo te diste cuenta que la música era lo tuyo?
Fue cuando decidí dejar una carrera universitaria, porque yo estudié dos años ingeniería, y en ese intervalo de tiempo salía de la facultad, me iba al garage de la casa de un amigo a tocar, y era todos los días. Claramente, eso fue un indicio de que me tenía que dedicar a otra cosa que no fuese la ingeniería.
¿Ingeniería en sonido?
No, en sistemas. Nada que ver. Pero siempre me fue bien con las matemáticas. Y yo también digo que la música tiene mucho de matemáticas y me atrapó. Los compases, las subdivisiones de las notas y etcétera. A los 22 años más o menos, fue que elegí estudiar composición y a partir de ahí fue encarar definitivamente el hecho de ser músico.
¿Trabajas únicamente de la música, o recurrís a otro paralelo?
No, tengo un trabajo paralelo a la música, que gracias a eso puedo solventar los gastos de la banda. Apostando muchísimo a Suruba, que viene creciendo, y de a poquito va dejando rédito, aunque toda la plata que ingresa a la banda se reinvierte. Confiamos en este proyecto.
¿Cómo y cuándo se crea Suruba?
En el 2013 se genera el proyecto bien armadito. Ya veníamos tocando con algunos integrantes, como con el bajista, que es mi primo, así que de toda la vida tocamos. Teníamos los instrumentos en ese garage que te mencioné anteriormente. En ese año hubo un afianzamiento, porque hubo otro baraje musical, ingresaron personas a la banda que le dieron un toque de calidad y profesionalismo. También fue el año en el que empezamos a laburar con manager.
En ese año ¿surgió su primer álbum? ¿O ya tenían otros grabados?
Antes teníamos grabados tres o cuatro demos, unos más caseros, otros en estudio, pero nada profesional. Y en el año 2013 ya empezamos a encarar nuestra primera producción, que la grabamos en el 2014 y salió a la luz en el 2015 y se llama “Tiempo y Locura”. Ese disco nos abrió un montón de puertas, porque hemos compartido escenario con Eruca Sativa, Científicos del Palo, Cielorazzo, Vetamadre, y otras tantas.
¿Con Salta La Banca también, no?
No, con la banda no, pero si hicimos un cover con Santi (cantante) y Juanjo (guitarrista) de un clásico de Charly García como es Yendo de la cama al living, que es una versión nuestra, la veníamos haciendo, y decidimos grabarla y llamarlos a ellos para que la versión tenga un poco más de visibilidad.
¿Cómo se generó el contacto con todas estas bandas? ¿Los potenció a ustedes musicalmente?
Fueron por diferentes vías. Con Eruca, compartimos escenario dos veces, y fue gracias a nuestro ex mánager que tenía el contacto, Con Cientificos del Palo fue de la misma manera. Con Cielorazzo fue a través de Gonna Go, la productora. Y todo se da porque nosotros somos una banda que giramos mucho en el circuito, y golpeamos puertas. Muchas veces te van a decir que no, pero hay que aprovechar las que nos dicen que si. Y tocar con estas bandas fue alucinante, porque aprendes un montón. Tocar con los chicos de Salta La Banca fue una gran experiencia.
Compartieron escenario con grupos bárbaros, pero ¿cuál sería la banda con la que no perderías ni a palos la oportunidad de tocar?
Voy a volar en alto, pero Dave Matthews Band. Es la vida misma. Soy muy fanático de ellos. Si tengo que elegir una banda de acá, puede ser Las Pastillas del Abuelo, creo que nuestra música cuaja con la de ellos y es una banda enorme.
Cada disco tiene su letra particular, en el caso de ustedes ¿de qué hablan?
Son etapas de la vida, no solo personales, sino de la vida misma. Este último disco, Ojos al día, son canciones super positivas, que hablan de superación, de tirar para adelante, y creo que de por si el nombre del disco es eso: posar la vista en la luz, en lo positivo, en el nuevo día, y dejar atrás lo negativo. Son canciones que hablan de crecer.
¿Hubo una cierta madurez musical del primer disco al segundo?
Totalmente. Nuestro primer disco fue experimental, porque fue un rejunte de canciones que veníamos tocando hace unos años, y también fue una producción propia. Encarar un disco no es nada fácil, pero lo hicimos igual pese a darnos cuenta de algunas cuestiones que fallamos. En el segundo, incorporamos la figura del productor musical. Fuimos a buscar a Sebastián Percal, que es un gran productor de la región, para que nos ayude, y fue un golazo. Aprendimos a crear una canción desde otro lado, es decir, afianzar el formato canción. Por ejemplo, yo componía y dejaba de lado los estribillos, era más volador, quedaba un rock más progresivo, y él nos afianzó los estribillos, acortar los temas, es decir, que tenga una duración que se encuentre bien, que tenga sus etapas, la estructura. Y ni hablar de la parte sonora: a grabar como se debe, con los equipos correspondientes. También nos ayudó a buscar nuestro rumbo musical compositivo
Se viene una nueva movida en la que muchos chicos se animan a tocar ¿estás en contacto permanente con ellos?
Si, ni hablar. Nosotros ya somos tipos arriba de los 30 años, y supimos las dificultades que tuvimos a los 20. Los entendemos, y les damos una mano en el caso de que nos pregunten cosas o quieran tocar con nosotros. De hecho, este año hicimos dos fechas en La Plata, las cuales invitamos a dos bandas de pendejos alucinantes: una, eran chicos de 16 años, y la banda se llama Eterno Naufragio. Me encantaron, ¡no sabes lo que tocaban! Fue lindo invitarlos y compartir con ellos y vean como nos manejamos nosotros, que toquen en un escenario en el cual nunca habían estado, y está buenísimo, la verdad que me gratifica mucho.
¿Vienen planificando ya el año que viene para seguir mostrándose y tocar?
Ya estamos armando la agenda de verano. Tratar de ir a la costa, cerrar festivales que son importantísimos para mostrarnos. Queremos romper un poco el under y los festivales son fundamentales para eso.
¿Se puede decir que están en el mejor momento?
Si. Estamos trabajando muy bien. Somos una banda autogestionada, y creo que tenemos muy bien los roles. Por ejemplo: yo soy compositor, y también soy el manager; el baterista es nuestro diseñador gráfico, encargado de toda la parte estética. Pero sin duda que hay cosas que necesitamos. Estamos en búsqueda de un manager, sobre todo que nos pueda mover en Capital ya que nosotros somos de La Plata, y acá nos falta movida. Estamos en un buen momento artístico porque así lo sentimos. La banda está sonando muy bien, creemos haber encontrado un orden musical.