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22:09h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

@mimamultimedios

“Marilina Bertoldi presento Prender un Fuego

Bertoldi en Niceto.

 

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Una bola de boliche cuelga del cielo raso, inmóvil. De fondo, suena illia kuriaky & the valderramas, que hace bailar eufóricamente a la gente con su marcado bajo estilo funk y base noventosa del tema Jugo de su álbum Versus, lanzado en 1997. Luego, le sigue Don’t Stop ‘Til You Get Enough del rey del pop, Michael Jackson, que obligaría a cualquiera a moverse en el lugar. Así, esperar no cuesta tanto. 
Transcurren los minutos y se hacen las diez de la noche. La gente comienza a aplaudir, chiflar, y vitorear. “¡Olé, olé, olé, olé! ¡Maruuu, Maruuu!”. Una máquina a la izquierda del escenario comienza a llenar el lugar de humo, y crea ese místico sello de autor de los recitales de Rock.
A las 22:05, las pocas luces que hay se apagan. La gente explota. Los gritos se hacen más fuertes. La oscuridad reina en el lugar. La expectativa es tan grande que se siente en el aire. Y es que se está por presentar un disco recién salido del horno (lanzado hace apenas unas semanas, el 28 de septiembre) que tuvo excelentes críticas en portales musicales como Pogopedia.

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El telón se abre, y se presenta un espectáculo silencioso, aunque llamativo. Ese único televisor que veíamos al principio, ahora se multiplicó y se transformó en 11 de distintos tamaños distribuidos por toda la superficie en que aparecerían los músicos en segundos. Cada uno mostrando las mismas extrañas y distorsionadas imágenes, pero con colores diferentes entre sí. 
Brian Taylor, el guitarrista principal, sale a escena. El público aúlla y aplaude. Le sigue Guillermo “Guille” Salort, de la batería. Otro aplauso. Continúa Julián “Juli” Montes en bajo, con el último vitoreo tranquilo que se iba a escuchar. Y entonces, aparece ella. Bertoldi pisa fuerte sobre el lugar, vestida con una remera de gasa color rojo chillón y pantalones negros. Niceto se cae abajo. Los aplausos se vuelven ensordecedores, marcando entonces que la protagonista de la noche había llegado.
El espectáculo comenzó con ¿O no?, el primer tema de Prender Un Fuego. La rasposa voz de Marilina provocaba al público a saltar y corear a los gritos ese rap-rock introductorio. Ni lentos ni perezosos, los asistentes demostraban saber cada una de las letras que surgían a lo largo de la canción -y de la noche- dejando entrever así que su último trabajo había resultado un éxito arrasador para los seguidores. 
El sonido era claro, fuerte y con unos bajos que retumbaban en el pecho de todos. Proyecciones de estrellas, círculos y triángulos de colores acariciaban el suelo, logrando un espectáculo visual aún mayor, y más efectivo.
Fumar de día bajó un poco los decibeles conseguidos en el tema anterior, mucho más lento y sugestivo. El segundo tema de la noche, es el segundo del disco también. Mientras los músicos se movían al ritmo de lo que tocaban, la cantante bailaba sensualmente frente al micrófono. 
La Casa Del A y Nunca fueron los siguientes. Parecía que iba a ser una noche en la que reinara el último disco en su totalidad, tal y como prometía la entrada del evento. Las preguntas que resonaban entre los más curiosos, eran: ¿Hará algo de Sexo Con Modelos? ¿Y de La Presencia De Las Personas Que Se Van? Y es que los dos primeros trabajos de Bertoldi fueron muy bien recibidos por su público luego de que decidiera comenzar con su proyecto solista, tras dejar la mítica Connor Questa que le generó sus primeros grandes éxitos.
Hasta que llegó el quinto tema, Marilina todavía no había hablado con el público. “Qué hermosa noche, gracias por estar acá”, soltó finalmente, generando una masiva reacción que fue una mezcla entre alegría y descontrol. 
A medida que el show avanzaba, los 11 televisores proyectaban distintas cosas. Desde variadas tomas de lo que sucedía sobre el escenario, hasta símbolos y formas raras que se adaptaban a lo que estaba sonando, como en los ecualizadores que uno tiene en la computadora y muestran ondas de sonido según lo que se escucha.
Correte y China marcaron el quinto y sexto tema del evento. “¿Hay algún Tito entre los presentes? Queremos que vuelva. ¿Dónde están las pibas?”, rio antes de comenzar con Tito Volvé, momento en que el reloj marcaba las 22:30. “Qué lindo que la estoy pasando chicos… No les puedo explicar. Necesito acostarme un ratito”. Así, tendida sobre el suelo, fue que comenzó a cantar Intervalo. 
Techo, Remis y Prender Un Fuego -este último nombre tanto del disco como del tema final del mismo- fueron los que cerraron la presentación de lo más novedoso de la noche.
A partir del tema número 11, fue que comenzó lo que ya veníamos escuchando desde el 2016. Cosas Dulces abrió entonces la segunda parte del show, transportando hacia el segundo disco Sexo Con Modelos, mucho más rockero y pesado que su predecesor. Y cuando el tema que da nombre al disco se hizo presente, el pogo también lo hizo. Uno que no había aparecido hasta el momento, y que había estado esperando agazapado cual tigre que caza a su presa en el segundo exacto. 
Enterrarte calmó un poco las aguas, y MDMA volvió a agitarlas -sobretodo cuando se tiró sobre el público para que la sostengan durante algunos segundos- y cerrando luego con un “gracias por no manosearme” cuando regresó al escenario. “¡Aguanten tus rulos! Te amo”, se escuchaba responder. La gente estaba zambullida en un subibaja musical que no daba respiro alguno, entre la tranquilidad y la locura permanente. Y así estaba también Bertoldi, que demostraba saber cómo moverse sobre el escenario, riendo en forma cómplice con Taylor por momentos. 
Una de los temas con mayor respuesta lírica fue Rastros, que hacía cantar a todos “Volveré en pedazos a ser feliz”. En el tema previo a marcar el final, Y Deshacer, se recuperaba aquel clima sensual pero rockero que caracterizó la primera media hora del evento. 
Racat marcó entonces el momento de cierre de una montaña rusa de sonidos que oscilaban entre el rock, pop y rap. “Nos vamos bien arriba. Muchas gracias, los quiero mucho. ¡Chau!” cerró, mientras chocaba palmas con el público antes de irse.
Cuando el telón se cerró luego de una hora y cuarto de show, la gente coreaba “¡Mauricio Macri, la puta que te parió!”, al unísono. Había clima festivo. La banda había dejado todo arriba del escenario, y dejó satisfechos a los fans que, si bien insistieron durante unos minutos con “Una más, y no jodemos más”, las caras de felicidad demostraban que la cuota musical que se buscaba estaba cubierta.
El gen Bertoldi lo había hecho de nuevo.