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16:20h. Lunes, 21 de Agosto de 2017

@MIMAMULTIMEDIOS

Poderoso caballero…

Hoy estamos viviendo lo que se puede denominar como tiempos modernos, es una vida o un estilo de vida ajetreada, llena de sobresaltos, con miedo a todo que nos obliga a mantenernos expectante, al caminar por la calle se percibe el miedo a los asaltos, que nos roben hasta lo que no tenemos

Estamos pendientes de todo, del alza de la gasolina, de la hora, del Gobierno (a veces), del trabajo, del salario en fin, un millón de cosas más que ya no tiene caso seguir mencionando.
Quizás por esa misma situación, cuando alguien de manera casi aventurera se nos acerca y pretende hablarnos de Dios, de su pobreza y el legado que ha dejado a la humanidad lo vemos como bicho raro.
Es en ese momento que vienen a mi memoria la infinidad de prédicas, mensajes o como se le quiera llamar, las que nos bombardean a través de la radio y la televisión, acerca de las cosas materiales, de esos objetos que de alguna manera nos hacen llevar la vida un poco más cómoda, pero que en resumidas cuentas nunca nos los llevaremos por muy importantes e imprescindibles que se hayan convertido en nuestra vida.  Y he aquí a lo que voy, aclaro que esto es sin ánimo de crear polémica sobre religiones, sectas o como se le llame. 
He visto y no sé si ustedes también a elegantes religiosos, no muy pobres diría yo, hablando de prosperidad y éxito terrenal en templos e iglesias enormes, y claro, ellos mismos son el ejemplo de la “prosperidad” con lujosos automóviles y residencias que no precisamente son ranchitos.
Por supuesto, hay derecho a luchar por una vida mejor, esa con la que siempre han soñados algunos, con cierto bienestar y holgura, en donde por momentos si se hace realidad eso de “las penas con pan son buenas”, porque con salud y dinero es más suave la vida, porque lo demás viene por añadidura (dicen).
…entonces me pregunto, ¿Cómo hay alguien capaz de recibir un porcentaje del sueldo de los integrantes de “su” iglesia, aun sabiendo que gana poco? Y con el agregado de que tal vez nunca podrá salir de su pobreza.
Y parafraseando la cita bíblica "Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios", da lugar a muchas deducciones, interpretaciones o exégesis, sin embargo, y ante mi asombro absoluto comentan que ya están construyendo una aguja gigante. Ante esta realidad, que me queda comentar…