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07:37h. Domingo, 21 de Octubre de 2018

Entramado de una mente autodestructiva y sin salida

Inés Zorreguieta, hermana de Máxima de los Países bajos, actual Reina de Holanda, se quitó la vida. Ya hace tiempo que convivía con síntomas de una fuerte depresión.

Podemos determinar condiciones mentales que predisponen a la persona en determinado momento llegar al suicidio. Algunas de las conductas previas que se suelen observar pueden ser: aislamiento, falta de apetito y sobre todo índices visibles de depresión. Estas condiciones son las que anteceden cada 40 segundos a un suicidio en el orden global. Generalmente la sociedad se hace cargo de este estigma con la muerte de algún famoso, como lo ocurrió en nuestro país hace unos días con la muerte de Inés Zorreguieta, hermana de la reina Máxima de Holanda. La medicina nos habla de un hecho multifactorial y que debe ser abordado multidisciplinariamente. En casos como el de la hermana de la Reina, la prensa tiene un rol importante en cómo se informa la noticia. Nunca se debe señalar la determinación o causa, no se generaliza con títulos como: “después de su divorcio no puedo tolerar...”. Todos los casos responden a complejidades diferentes y su entramado estructural es tan diverso como la historia propia de los ejecutores.

Alejandro Ferreira, jefe del servicio de psiquiatría del hospital Rivadavia, sostiene que el 90% de los casos padecía un trastorno mental, por lo que las adjetivaciones sensacionalistas como acto cobarde o un dolor por tal o cual motivo, no constituyen en verdad datos fidedignos de la conducta suicida. Si bien como todo aquello que nos involucra puede motivar o agudizar estados mentales que hasta ese momento quizás estaban equilibrados, en lo que su apariencia social respecta. Hay una cuestión de personalidad de base, como son los casos de trastornos como esquizofrenia o depresiones. Esto no impide que estemos atentos a situaciones de extrema sensibilidad, como duelos o pérdidas muy importantes y observar pautas de comportamiento que nos den una alerta.

Existe el mito de que el que avisa no se suicida, es preferible sobre diagnosticar que ser indiferente ya que son innumerables los casos en que fracasando en un intento reinciden, hasta lograrlo. Es sumamente importante estar atento a la franja etaria de los 15 a los 25 ya que es allí donde la sobre exigencia puede trastocar la dimensión de los que es un fracaso (amoroso, un examen, un trabajo, una vida familiar) y generar un desenlace fatal

Según datos de la organización mundial de la salud cerca de 800.000 personas se suicidan al año, es la segunda causa de muerte entre los 15 a29 años y no es un dato menor que el 78 se produzca en países de ingresos bajos o medios, lo que establece una relación exacta entre enfermedad mental y un contexto social que no contiene a la persona que lo padece. Este dato no hace referencia a la situación política estratégica del país ya que, si bien este puede marcar un desarrollo del nivel de vida importante, en su interior pueden subsistir bolsones de pobreza desconectados y desamparados o simplemente condiciones para que estos síntomas exploten

El centro para el control de enfermedades de Estados Unidos publicó un estudio que determinó que en ese país las tasas de suicidio aumentaron un 25  en casi dos décadas, mientras que el sistema político nos muestra una sociedad que se auto regula casi voluntariamente por la oferta y la demanda, sobre todo un sistema de salud mercantilizado y asociado a compañías de seguros cuya íntima constitución es puramente empresarial y comercial, lo que deja a la deriva a miles de situaciones que no entran en sus protocolos de asistencia.

Por último y para marcar el papel de los medios en estas situaciones se aconseja la NO repetición constante de la noticia, no poner imágenes ,ni difundir datos sobre el método ,también evitar la lectura de cartas de despedida o notas que los involucrados pudieran dejar y no demonizar a la víctima ,no ser represivo , sino intentar remarcar  que encuentros  entre los posibles y potenciales ejecutantes y su entorno más sanamente cercano, puede actuar de agente disuasivo. No se debe instalar una mirada represiva de las conductas que el involucrado empieza a mostrar como síntomas de un desorden emocional importante , ya esto solo es muestra que necesita imperiosamente de una atención profesional

Firma: Pablo Kulcar