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22:30h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

@mimamultimedios

BRASIL 2018, ¿TENDRA EL SOCIALISMO UN WATERLOO?

OPINIÒN

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Es imposible dejar de hablar o escribir sobre Brasil en estos tiempos; a mí me viene a la mente  la batalla de Leipzig.; Napoleón Bonaparte había sido general republicano durante la revolución, luego primer cónsul en la república, no le basto convirtiéndose en cónsul vitalicio y luego se proclamó emperador;  durante poco más de una década, tomó el control de casi toda Europa Occidental y Central mediante una serie de conquistas y alianzas pero se encapricho y decidió ir por Rusia…………
Brasil es uno de los países más poblados del mundo y su economía entre las 10 economías más importantes por volumen de PIB, que según datos del 2017 cuenta con un per cápita de 8.694€ euros, con el que se sitúa en el puesto 70 del ranking. El Índice de Desarrollo Humano o IDH, que elabora las Naciones Unidas para medir el progreso de un país y que en definitiva nos muestra el nivel de vida de sus habitantes, indica que los brasileños se encuentran en el puesto 79; pero el Índice de Percepción de la Corrupción del sector público en Brasil ha sido de 37 puntos, sus habitantes creen que existe mucha corrupción en el sector público y han perdido la fe en sus líderes.
Por casi 13 años estuvo gobernado por  dos presidentes que son fundadores y participes de la ideología socialista ultraizquierdista; ¿Dónde estamos? ¿Qué paso?
El socialismo como doctrina política y económica comenzó a promoverse como una opción al capitalismo cruel; propugna la propiedad y la administración de los medios de producción por parte de las clases trabajadoras con el fin de lograr una organización de la sociedad en la cual exista una igualdad política, social y económica de todas las personas, convirtiéndose en atrayente para los mayoritarios sectores en diferentes regiones. Esta ideología luego de su auge propiciado por el fin de la segunda guerra mundial y la presión de las botas del Ejército Rojo sufrió un primer revés a finales de la década de los 80 del pasado siglo con la caída del campo socialista y la desintegración de la URSS, dejo de ser creíble y fue víctima de sus errores. 
Desde 1999 en América Latina comienza un nuevo ciclo de reactivación socialista, a Cuba se une Venezuela con Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro hasta la actualidad, en Argentina los Kirchner del 2003 al 2015 y en Nicaragua desde el 2007 Daniel Ortega, así como otros gobiernos que ocuparon el poder; sin embargo al cumplirse dos décadas de una ideología que parecía camino a la eternidad, uno a uno se apagan sus destellos. 
Causas pueden ser muchas incluso la teoría de la historia como parte de un espiral donde se repiten ciclos, pero los mayores problemas van de la mano de sus propios errores de los cuales increíblemente no aprenden sus líderes; en toda sociedad existe corrupción, es algo intrínseco en mayor o menor medida pero la clave de la superioridad no está en negarlo sino en las formas de combatirlo y transparentar la gestión pública; demostrado que todo ser humano no puede ser igual a otro, lo importante es tener las mismas oportunidades y derechos, esto no significa que la igualdad social se ponga al nivel del igualitarismo; la libertad no se condiciona a la ideología, sin contradicción, sin oposición no puede haber desarrollo en política y todo el que trata de perpetuarse en el poder, la falta de alternabilidad sea lo mismo de un caudillo o un partido, es lo más parecido a una dictadura que puede existir.  
Las malas alianzas, decisiones y los antes mencionados errores han llevado al desmonte del socialismo ultraizquierdista y no lo han desmontado enemigos externos ni golpes militares sino el mismo pueblo que un día los llevo al poder. Los resultados de las recientes elecciones brasileñas pudieran ser el principio del fin.
……. luego de su derrota en la batalla de las Naciones o Leipzig, Bonaparte no culpo a nadie, obligado por las circunstancias se retiró a la isla de Elba para regresar tiempo después y sin haber aprendido de sus errores tratar de recuperar lo perdido, pero fue derrotado para siempre en la batalla de Waterloo.