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11:56h. Jueves, 20 de Septiembre de 2018

@mimamultimedios

Mi hija, la astróloga

Mariel Siano (32) estudió Ciencias de la comunicación en la UBA, hasta que luego de una crisis personal, se dio cuenta de que su camino no iba por el mundo de lo racional. De madre y familia italiana, se animó a ir por un sueño, más allá de los mandatos: dedicarse al tarot y la astrología.
 Desde M.I.M.A Multimedios, te contamos parte de su historia: el descubrimiento de una joven, hoy una mujer emprendedora.

Las piedras que hay en su mesa ratona  captan mi atención. Son muchas,  y hay de  colores diferentes. Están concentradas en un recipiente de vidrio, y de tan hermosas parecen de plástico. Pero no. Son creación misma de la natura. Espero a Mariel mientras prepara unos mates y deja un bowl con galletitas. El ambiente es cálido,y su biblioteca, variada: libros de comunicación, filosofía, de tarot y de astrólogos como Liz Greene forman parte de la colección.
  Mariel es como su voz,tranquila y suave. No todo el mundo mira a los ojos cuando habla. Ella sí.
-¿Qué fue lo que te acercó al tarot y la astrología?
 Yo no vengo de una familia en la  que se hablara de astrología. Sí se leía el horóscopo, pero no se lo tomaba en serio. Investigando a mi familia, no hay nadie que se haya dedicado a esto, ni siquiera había un mazo de cartas. No hay rastros de ningún familiar que se dedicara a estas cosas, ni tuviera un mazo de cartas; incluso este año fui a los pueblos de mis abuelos en Italia, y no son pueblos donde esto se mire con buenos ojos. Me acuerdo que estando en el secundario,  comencé a charlar con una señora que atendía una librería en la zona del colegio, y una vez me dijo “te voy a pasar unas fotocopias de un libro que tengo, de acuario”. Cuando leí sobre acuario (soy sol en acuario) me resonó muchísimo. Por que hasta ese momento, en lo que había leído que era muy básico, yo no me sentía muy identificada; uno no es sólo el sol, y yo en ese momento no lo sabía. Ese contacto fue mi primer contacto profundo con la astrología; tendría unos 16 años. Luego, en esa misma época mi amiga  Florencia Brizuela, la hija de Beatriz Leveratto (astróloga, conductora de Domingo Astral, en radio Pop, y docente de astrología) que en ese momento empezó a tomar renombre. En 2002 terminé el colegio, y empecé a estudiar primero sociología, luego me pasé a comunicación, hasta que en el 2008, luego de una crisis personal y una separación, mi amiga me sugiere ir a hacerme la carta natal con su mamá. Me voló la cabeza. Yo venía de hacer años de terapia psicoanalítica, y sentí que en dos horas con una carta natal, me habían explicado cosas de mis talentos y dificultades que hasta ese momento yo no comprendía. Nunca me había sentido tan entendida por alguien. Al año siguiente empecé a estudiar astrología, más por un tema de autoconocimiento que otra cosa; no pensé en ningún momento que me iba a dedicar a esto. Por otro lado, el tarot me interesaba, pero lo veía más esotérico. Mi profe me recomendó que empezara por astrología, por tener un sustento más racional. Después, en el último año de astrología empecé a estudiar tarot, y la verdad que fue un camino de ida, como cuando descubrí mi luna natal: es empezar a entender que todos tenemos una combinación de los doce signos.
   -¿Cómo ves que los demás conciben al tarot y la astrología?
 Desde mi experiencia, hubo un cambio vertiginoso  hará cinco años en el país, sobre la visión de estas cosas. Tuve la oportunidad de viajar, y en los países que conozco, no existe la misma apertura hacia estos temas como en Argentina. Acá hay muchos astrólogos que siguen la rama que yo estudié, que es la Astrología humanística o psicológica.  Se está generando una cuna de astrólogos de renombre, que hacen investigaciones muy interesantes sobre el tema del inconsciente. Los argentinos han podido ver la astrología como algo mucho más profundo, que no es mágico ni trae soluciones mágicas. Creo que los argentinos, a diferencia de otros países, son muy abiertos al psicoanálisis. Así como hay  familiaridad para hablar de conceptos como el inconsciente, las proyecciones, o el inconsciente colectivo  de Jung, eso fue una puerta de entrada para que la astrología psicológica  o humanística también se vea en la sociedad de otra manera. Lo que hace la rama humanística, a diferencia de la predictiva, es plantearte cómo es tu mapa energético, y ver cuales son tus dificultades y talentos, ayudándote a llevar a lo consciente lo negado o reprimido. 
-¿Qué pasa con los que consultan por primera vez?
  Me está pasando que noto que muchos saben cuál es su sol, luna y ascendente por ejemplo, y eso es un flash para mí, porque antes no pasaba eso; hay algunos que todavía creen que esto es algo mágico. Los que se acercan en general, vienen en búsqueda de un camino de autoconocimiento, o vienen de hacer psicoanálisis, o  alguna constelación familiar. Muchos  de los que llegan tienen consciencia de que  no les voy a dar respuestas mágicas, y que quizás se van a ir con más preguntas que respuestas.  Todo el trabajo viene después para ellos.  En tarot ya es otra cuestión. Muchos después me suelen  contactar para decirme cómo les fue o qué les pasó después de la consulta. También yo me quedo con la duda a veces de si les habrá resonado lo que les dije. Por lo que me cuentan, pasa como si se destrabara algo.
-¿Cómo es eso?
 Es algo que me pasó también a mí en mi primer consulta de tarot: como si se pusieran en contacto con partes de ellos que sabían que estaban ahí; por lo general, no les hablo de algo nuevo, lo que pasa es que por lo general no podemos poner en palabras todo lo que somos. Hay tironeos, cartas que tienen contradicciones. Por ejemplo, hay cartas que aconsejan compromiso, y otras libertad.¿Cómo pasa eso? Lo que hay que hacer es aceptar que hay luces, lo consciente, y sombras, lo negado o reprimido. Esa energía está igual en nuestra vida.
-¿Alguna vez algún consultante tuvo una mala reacción?
   Por suerte no, pero sí me ha pasado que me nieguen contundentemente lo que les estoy diciendo. Obvio que a  lo que se despliegue a futuro hay que darle tiempo a que se desarrolle en la vida del consultante. Hay ciertas posiciones en las tiradas que muestran cómo se siente la persona  con respecto a aquello sobre lo que pregunta; entonces ahí debería sentirse un poco identificada. Entonces, lo que a mí me dice el tarot por ahí es algo con lo que el consultante aún no se identificó aún. Lo mismo pasa con la carta natal: me pueden negar lo que les estoy diciendo,y cuando está terminando la sesión resaltan algo de sus vidas, que era lo mismo que yo trataba de explicarles y me estaban negando (risas). Yo suelo dar sesiones de una hora y media, o dos, dependiendo de si viene por primera vez o ya ha venido antes a consultarme. Al igual que pasa en una sesión de psicoanálisis, muchas veces lo más importante surge durante los últimos cinco minutos. A diferencia de lo que pasa en psicoterapia o con otros astrólogos con el tema de la angustia, donde consideran que  es sinónimo de que el paciente se está involucrando con la terapia, en mi caso como astróloga tengo una convicción de cómo quiero que sean mis consultas, y no es la idea provocar angustia en la persona que viene. Por lo general, tengo un feedback positivo con mis consultantes.
-Supongamos que tenés 24 años de nuevo hoy día. ¿Volverías a elegir este camino?
 
 Siento que lo hubiera elegido mucho antes. No me arrepiento igual del momento en que lo elegí. Estas son cosas que también necesitan cierta madurez para involucrarse. Dentro de todo, empecé este camino joven. Hay gente que puede empezarlo cuando se jubila, o en otro momento. No me arrepiento de lo transitado anteriormente, porque me hizo poder llegar a la astrología con más madurez y algunas crisis encima.  Hoy día, con 32 años, ya tengo cierto trecho vivido, que no es lo mismo  que sentarse y trabajar  con un consultante a los 24.
Fue como el momento justo…
Yo creo que sí. Lo volvería a elegir, y lo hubiera hecho antes, apenas salí del secundario. También soy licenciada en ciencias de la comunicación, y esa carrera me ayudó mucho para encarar la forma en que empleo mis palabras; me dio herramientas y formas de expresarme por oral y escrito, que no se si las hubiese adquirido de otra forma. Quizás en mis momentos de crisis, hubiera preferido estudiar directamente esto (astrología y tarot) sin haber hecho tantos años en la UBA. Pero es muy fácil hablar con el diario del día después.