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17:26h. Lunes, 18 de Diciembre de 2017

@MIMAMULTIMEDIOS

PRÓXIMO DESTINO: RUSIA 2018

La Selección Argentina ya tiene el pasaje al Mundial de Rusia tras ganarle a Ecuador por 3 a 1 en Quito, con una actitud inmejorable de Lionel Messi.

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“Que sea lo que Dios quiera”, y fue lo que Dios quiso. Messi siempre tiene un as bajo la manga. Porque él metaboliza el fútbol de una manera increíble, porque se puso el equipo al hombro, mostró personalidad y dejó en claro que es el líder futbolístico. Se terminaron las especulaciones. Basta de la calculadora, basta de pensar en la altura, basta de suspicacias. El partido, en principio, era no apto para cardíacos: por el contexto, la connotación que tenía, y porque Argentina empezó perdiendo a los 40 segundos del primer tiempo. Ni bien se estaba acomodando todo para el arranque del partido, para analizar cómo se iba a parar el equipo en la cancha, Ecuador con Romario Ibarra ponía el 1 a 0 a su favor y desconcertaba a todos los argentinos, porque con ese resultado, la tabla de posiciones mostraba que la Albiceleste estaba afuera de campeonato del mundo. Se paralizaron los corazones, las manos iban directo a la cabeza, no pudiendo creer lógicamente lo que estaba sucediendo.

¿Hay tiempo para la observación de partido? Claro que sí. Messi jugó para el equipo, pero también, pese a no deslumbrar, el equipo trató de jugar para el 10. Enzo Pérez no erró ningún pase (28-0), y fue el socio durante todo el encuentro. Hizo sentir al mejor del mundo cómodo, sin la necesidad de que baje a mitad de cancha para generar juego, como se venía viendo estos últimos partidos. Rescatable el mando defensivo de Otamendi, clave en la defensa. Biglia, criticado, pero en la consideración de Sampaoli, tuvo un buen partido, ya que la posibilidad de estar junto a un jugador que no es otro mediocampista central le dio la oportunidad de lucirse, siendo complemento tanto de Pérez como de los defensores. Y sin dudas que Marcos Acuña se ganó un lugar en la Selección, cumplió en todo lo que le pidieron: jugó de extremo por derecha e izquierda, y de lateral por la misma banda, puesto que no es natural. Quizás contra Ecuador no estuvo participativo, pero no desentonó. Por otra parte, no siempre el 9 hace goles: era un partido chivo para Benedetto, pero estuvo correcto. Bajó a defender siempre, despejando pelotas eficazmente, y no quiso robar protagonismo en la parte ofensiva porque fue solidario con Messi. Sin embargo, por condiciones, el partido pedía a Icardi. El delantero de Boca no posee características de pivoteador bien marcadas, por eso se valora el sacrificio.

Había que mostrar carácter teniendo en cuenta el momento complicado que estaba pasando la Selección. Con una base medianamente armada, y con Argentina adentro del Mundial, inicia el proyecto Sampaoli. Tiene que trabajar mucho desde ahora hasta el año que viene para definir el equipo ideal. “La gente, la prensa y nosotros tenemos que estar más unidos. Así va a ser mejor”, dijo el 10 rompiendo el silencio. Con el mejor del mundo, todo parece más fácil.