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09:26h. Jueves, 29 de Junio de 2017

@INFOCANIBAL

James Hatfield y compañía

Bajo esa ecuación, la audiencia comulgó entre el dreampop bailable y el disfrute distendido sobre el pasto.

InfoCanibal3
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Metallica y Rancid, figuras fundamentales de la historia del rock, regalaron la primer noche dos actuaciones impecables en las que reivindicaron el heavy metal, el punk y el rock, en la que además convivieron la electrónica y el pop.

Es por eso que gran parte del público decidió quebrar con la ilusión sonora que había conseguido crear el trío inglés The XX, una cápsula en ocasiones atravesada por una sensación de agobio hipnótico y en otras, acompañada por un resplandor que envolvía la sugestiva voz femenina de la banda. Bajo esa ecuación, la audiencia comulgó entre el dreampop bailable y el disfrute distendido sobre el pasto.
Hay que destacar que amansar al público después de la euforia general que sembró Rancid -banda a la que sus fans argentinos venían esperando largamente-, no era una tarea sencilla para nadie, pero The XX la sorteó sin problemas, realizando una performance bien lograda frente a la histeria y ansiedad que había quedado flotando en el éter y que logró potenciar con la energía que desplegó el cuarteto punk en su primera visita al país.
El proceso fue inverso cuando se trató de Metallica, la banda encargada de cerrar la primera noche del Lollapalooza local. De Rancid a The XX, hasta llegar a los autores de "Nothing else matters": una auténtica montaña rusa emocional, y más aún si se suma Cage the Elephant al trinomio. De la oscuridad metafórica del trío inglés a la oscuridad literal -en un principio- del cuarteto metalero oriundo de California que, de pronto, fue reflejado sólo por pantallas de celulares.